Furaltadona CAS:139-91-3
La furaltadona se utiliza en la práctica veterinaria para el tratamiento de afecciones como enteritis, colibacilosis, salmonelosis y otras infecciones bacterianas en ganado, aves de corral y especies acuícolas. Se administra por vía oral o se incorpora a la fórmula del alimento para proporcionar una cobertura de amplio espectro contra patógenos sensibles. Los veterinarios pueden prescribir furaltadona según el tipo de infección, la gravedad de la enfermedad y los resultados de las pruebas de sensibilidad, si están disponibles. Los regímenes de dosificación se adaptan al peso, la edad y el estado de salud general del animal para optimizar los resultados del tratamiento. El cumplimiento de las dosis y la duración del tratamiento prescritas es crucial para garantizar la eficacia terapéutica y prevenir la aparición de cepas resistentes a los antibióticos. El seguimiento de la respuesta al tratamiento, los posibles efectos adversos y la necesidad de ajustes en la terapia es esencial durante el curso del tratamiento. Si bien generalmente es bien tolerada, los efectos secundarios de la furaltadona en animales pueden incluir trastornos gastrointestinales, reacciones alérgicas o, en raras ocasiones, toxicidad. Los profesionales veterinarios desempeñan un papel fundamental en la supervisión del uso responsable de la furaltadona, la promoción de una gestión prudente de los antibióticos y la protección de la salud y el bienestar animal. Las evaluaciones veterinarias periódicas, el cumplimiento de los protocolos de tratamiento y las medidas adecuadas de control de infecciones contribuyen al éxito del uso de la furaltadona en el tratamiento de infecciones bacterianas en animales. La colaboración entre veterinarios, cuidadores de animales y representantes del sector es esencial para garantizar la utilización eficaz y sostenible de este antibiótico en medicina veterinaria.
La furaltadona se utiliza en la práctica veterinaria para el tratamiento de afecciones como enteritis, colibacilosis, salmonelosis y otras infecciones bacterianas en ganado, aves de corral y especies acuícolas. Se administra por vía oral o se incorpora a la fórmula del alimento para proporcionar una cobertura de amplio espectro contra patógenos sensibles. Los veterinarios pueden prescribir furaltadona según el tipo de infección, la gravedad de la enfermedad y los resultados de las pruebas de sensibilidad, si están disponibles. Los regímenes de dosificación se adaptan al peso, la edad y el estado de salud general del animal para optimizar los resultados del tratamiento. El cumplimiento de las dosis y la duración del tratamiento prescritas es crucial para garantizar la eficacia terapéutica y prevenir la aparición de cepas resistentes a los antibióticos. El seguimiento de la respuesta al tratamiento, los posibles efectos adversos y la necesidad de ajustes en la terapia es esencial durante el curso del tratamiento. Si bien generalmente es bien tolerada, los efectos secundarios de la furaltadona en animales pueden incluir trastornos gastrointestinales, reacciones alérgicas o, en raras ocasiones, toxicidad. Los profesionales veterinarios desempeñan un papel fundamental en la supervisión del uso responsable de la furaltadona, la promoción de una gestión prudente de los antibióticos y la protección de la salud y el bienestar animal. Las evaluaciones veterinarias periódicas, el cumplimiento de los protocolos de tratamiento y las medidas adecuadas de control de infecciones contribuyen al éxito del uso de la furaltadona en el tratamiento de infecciones bacterianas en animales. La colaboración entre veterinarios, cuidadores de animales y representantes del sector es esencial para garantizar la utilización eficaz y sostenible de este antibiótico en medicina veterinaria.
| Composición | C13H16N4O6 |
| Ensayo | 99% |
| Apariencia | polvo blanco |
| Número CAS | 139-91-3 |
| Embalaje | Pequeño y grande |
| Duración | 2 años |
| Almacenamiento | Almacenar en un lugar fresco y seco. |
| Proceso de dar un título | ISO. |








